Key Insights
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El reposacabezas debe quedar lo más cerca posible de la cabeza, nunca a más de 4 cm.

Tras una prueba de alcoholemia positiva, se realiza siempre una segunda prueba de contraste.

Si padeces alergia respiratoria, circula con las ventanillas cerradas para evitar el polen y polvo.

En vías interurbanas, los peatones atropellados suelen circular antirreglamentariamente por la calzada.

La fatiga se manifiesta al reducirse las correcciones de dirección durante la conducción.

La única tasa de alcohol totalmente segura para conducir es 0,0 gramos por litro.

Sobrevalorar la propia capacidad aumenta la probabilidad de accidente en conductores jóvenes.

El tiempo de reacción varía según el estado psicofísico del conductor.

Los cascos de colores claros o brillantes aumentan la visibilidad y seguridad del motorista.

Durante un tratamiento con analgésicos narcóticos, lo más aconsejable es no conducir.

Negarse a la prueba de alcoholemia es un delito y permite inmovilizar el vehículo.

Manipular el GPS durante la conducción distrae y resulta peligroso; configúralo antes de arrancar.

Los trastornos depresivos disminuyen la atención y reflejos, haciendo al conductor más inseguro.

El sueño y la fatiga aumentan el tiempo y la distancia de reacción al volante.

Los agentes pueden realizar pruebas de detección de drogas en cualquier control preventivo.

Cualquier cantidad de alcohol, por mínima que sea, deteriora la capacidad de conducir.

Menores de 135 cm deben usar sistemas de retención homologados adaptados a su talla y peso.

En moto, el vestuario protector es fundamental por la exposición directa del cuerpo.

Conducir de noche favorece la aparición del sueño y la somnolencia al volante.

Conducir mucho tiempo a velocidad elevada acelera la fatiga y aumenta la agresividad.

Los efectos secundarios de los medicamentos varían según edad, fatiga y estado físico de cada persona.

Desactiva el airbag frontal si instalas una silla infantil orientada hacia atrás en el copiloto.

En vacaciones y fines de semana aumentan los accidentes con víctimas mortales.

Aunque no superes la tasa, pueden repetir la prueba si hay signos evidentes de embriaguez.

El deterioro de las capacidades psicomotoras es causa principal de accidentes en mayores.

El vehículo es el factor menos implicado en las causas de accidentes; predominan conductor y vía.

Todos los ocupantes de un turismo deben llevar el cinturón puesto y correctamente abrochado.

El alcohol provoca con frecuencia respuestas impulsivas y agresivas hacia otros conductores.

Dormir mal o poco impide encontrarse en condiciones óptimas para conducir con seguridad.

Los accidentes graves de jóvenes suelen ligarse a inexperiencia y consumo de alcohol o drogas.

La cocaína vuelve al conductor competitivo, impulsivo y propenso a asumir riesgos.

Las embarazadas deben usar el cinturón de seguridad como norma general, salvo certificado médico que lo exima.

El calor aumenta el tiempo de reacción y la agresividad al volante.

Para evitar la somnolencia, duerme entre 7 y 9 horas antes de conducir.

En ciudad, mira con frecuencia los retrovisores para detectar motos y ciclomotores.

Negarse a la prueba de alcoholemia es un delito tipificado en el Código Penal.

El conductor con sueño asume más riesgos de los que tomaría descansado.

Los grupos con mayor riesgo de accidente se denominan grupos vulnerables o de riesgo.

Un microsueño es dormirse unos segundos sin darse cuenta, muy peligroso al volante.

Incluso detenido en una retención, solo puedes usar el móvil con manos libres y sin auriculares.

Sin acera ni arcén practicable, el peatón puede circular por la calzada con precaución.

Los mayores como peatones suelen calcular mal la velocidad de los vehículos que se acercan.

No llevar cinturón duplica el riesgo de muerte en todas las plazas del vehículo.

Solo es obligatorio llevar un chaleco reflectante en el turismo, no uno por ocupante.

La depresión aumenta las distracciones y la somnolencia al conducir.

Hablar con manos libres también distrae y mantiene cierto riesgo de accidente.

El factor humano es la causa de la mayoría de los accidentes de tráfico.

El estrés prolongado daña la salud y reduce las capacidades para conducir.

El alcohol aumenta el tiempo de reacción del conductor.

Los peatones de 75 años o más son los que más fallecen en accidentes de tráfico.