Introducción: el vehículo, el conductor y la emergencia
Este capítulo cierra el bloque formativo uniendo tres pilares fundamentales para la seguridad vial: el conocimiento básico de la mecánica del vehículo, los sistemas que protegen a los ocupantes y la actuación correcta ante un accidente. Un buen mantenimiento reduce el riesgo de avería e incidente, los elementos de seguridad amortiguan las consecuencias cuando algo falla, y el protocolo PAS permite que la respuesta humana sume vidas en vez de provocar nuevas víctimas.
Las estadísticas confirman que el factor humano es la causa principal de los accidentes, pero las mejoras técnicas en diseño y fabricación han ido reduciendo la influencia del vehículo. Aun así, conducir un coche mal mantenido o no usar correctamente sus sistemas de seguridad multiplica la probabilidad y la gravedad de las lesiones, especialmente a velocidades altas.
1. Mecánica básica del vehículo
Los grandes sistemas
- Motor: genera la energía necesaria para mover el vehículo. Un fallo del motor impide circular con seguridad.
- Sistema de frenos: permite reducir la velocidad y detener el coche. El freno de servicio (pedal) actúa sobre las cuatro ruedas y es el principal. El freno de estacionamiento (de mano) sirve únicamente para inmovilizar el vehículo cuando está detenido, nunca en marcha.
- Neumáticos: son el único punto de contacto con el asfalto. De ellos dependen el agarre, la frenada y la estabilidad.
- Dirección: permite controlar la trayectoria. Un fallo provoca pérdida de control.
- Suspensión y amortiguación: absorben las irregularidades de la vía y mantienen los neumáticos en contacto con el suelo, garantizando estabilidad y adherencia.
Neumáticos: la cifra clave de 1,6 mm
El neumático es probablemente el elemento más preguntado en el examen. Debe sustituirse cuando la profundidad del dibujo sea inferior a 1,6 mm, el límite legal. Además, no puede presentar ampollas, bultos, deformaciones anormales ni roturas: un bulto indica riesgo inminente de reventón.
La presión correcta es siempre la que indica el fabricante del vehículo, y debe comprobarse con frecuencia, en frío y antes de cualquier viaje largo. Tanto la presión baja como la excesiva son peligrosas:
- Poca presión: aumenta el rozamiento, el consumo de combustible y el desgaste; sobrecalienta el neumático.
- Exceso de presión: nunca aumentes la presión por encima de la recomendada, ya que reduce la superficie de contacto y disminuye el agarre, especialmente en mojado.
- Presiones desiguales en un mismo eje: desvían el vehículo hacia el lado con menos presión y provocan frenadas irregulares.
Otros aspectos importantes: los neumáticos endurecidos por envejecimiento pierden agarre y pueden provocar derrapes; los neumáticos de invierno se desgastan más rápido con calor, por lo que deben sustituirse al subir las temperaturas; y la rueda de uso temporal (galleta) obliga a respetar los kilómetros y la velocidad máxima indicados por el fabricante. La rueda de repuesto puede ser sustituida por un sistema alternativo que garantice la movilidad.
Frenos, motor y otros componentes
Si los frenos se mojan pueden perder eficacia temporalmente; si en mojado debes pisar a fondo el pedal para detener el coche, sospecha de un fallo del sistema. La eficacia de la frenada depende directamente del agarre de los neumáticos al suelo: en buen estado acortan la distancia de frenado.
Otros elementos del vehículo que conviene conocer:
- Aceite del motor: se comprueba con la varilla. Un aceite demasiado fluido en caliente no engrasa correctamente las piezas. Cambiar el aceite periódicamente reduce el desgaste y prolonga la vida del motor.
- Líquido refrigerante: enfría el motor y evita su sobrecalentamiento.
- Filtro de aire: limpia el aire que se mezcla con el combustible y protege el motor.
- Filtro del habitáculo: conviene sustituirlo, sobre todo al inicio de la primavera.
- Silenciador y tubo de escape: el silenciador reduce el ruido de las explosiones del motor. Está prohibido circular con el silenciador estropeado por la contaminación acústica.
- Escobillas del limpiaparabrisas: el calor continuo endurece y agrieta sus gomas. Revísalas periódicamente y cámbialas cuando estén dañadas.
- Lavaparabrisas: vigila regularmente el nivel del líquido.
- Humo negro del escape: indica mala combustión y exige revisión del vehículo. Un mayor consumo de carburante obliga a revisar los circuitos de encendido y alimentación.
Mantenimiento preventivo
El mantenimiento preventivo incluye revisar el reglaje y funcionamiento del alumbrado, los niveles de líquidos y el estado general del vehículo. Los neumáticos, frenos y amortiguadores requieren una revisión más frecuente que el resto de componentes. Tras el verano conviene revisar el coche, especialmente si ha estado cerca del mar por la corrosión del salitre. Un buen mantenimiento reduce el factor de riesgo del vehículo en la conducción.
Al repostar combustible es obligatorio mantener apagados el motor, las luces, los sistemas eléctricos (incluida la radio) y el teléfono móvil.
2. Seguridad activa: evitar el accidente
La seguridad activa engloba todos los sistemas que actúan antes del accidente para evitar que se produzca. Incluye los frenos, los neumáticos, la dirección, la suspensión y el alumbrado, junto con dispositivos electrónicos avanzados:
- ABS (sistema antibloqueo): impide que las ruedas se bloqueen en frenadas bruscas, permitiendo conservar el control de la dirección durante la frenada.
- ESP (control de estabilidad): corrige la trayectoria cuando el vehículo tiende a derrapar.
- Sistemas ADAS: ayudas avanzadas a la conducción, hoy obligatorias en los vehículos nuevos, que asisten al conductor en frenada de emergencia, mantenimiento de carril, detección de fatiga, etc.
Una buena amortiguación previene accidentes manteniendo los neumáticos pegados al asfalto; los amortiguadores en mal estado provocan una inclinación excesiva en curvas y pérdida de control.
3. Seguridad pasiva: reducir los daños
La seguridad pasiva agrupa los sistemas que actúan durante o después del impacto para reducir las consecuencias. Sus elementos esenciales son el cinturón de seguridad, los airbags, los reposacabezas y la propia carrocería, diseñada para deformarse y absorber energía protegiendo el habitáculo.
Cinturón de seguridad
Es el sistema pasivo más eficaz para prevenir lesiones graves a cualquier velocidad. Todos los ocupantes del turismo deben llevarlo abrochado correctamente, incluidas las mujeres embarazadas. No llevarlo duplica el riesgo de muerte en todas las plazas del vehículo. Solo puede prescindirse de él en maniobras de marcha atrás o estacionamiento.
Para que funcione correctamente debe:
- Ir bien estirado, sin holguras, sin retorcer y ajustado al cuerpo (ni muy apretado ni flojo).
- Apoyar la cinta abdominal sobre los huesos de la cadera, nunca sobre el abdomen.
- Evitar el uso de cojines en el asiento, que alteran la postura y reducen su eficacia.
El cinturón evita el llamado efecto submarino, que se produce cuando el cuerpo se desliza por debajo de la cinta, especialmente si la banda abdominal queda demasiado alta. Tras un accidente debe revisarse o sustituirse el cinturón, ya que el trenzado y los anclajes pueden haber quedado dañados.
Airbag
El airbag complementa al cinturón, nunca lo sustituye. Sin cinturón puede provocar lesiones graves: ambos sistemas funcionan siempre juntos. Su misión incluye proteger la cara de los fragmentos de cristal del parabrisas. Si instalas una silla infantil orientada hacia atrás en el asiento del copiloto, debes desactivar el airbag frontal obligatoriamente.
Reposacabezas
Protege las cervicales en caso de colisión, especialmente del temido latigazo cervical, que provoca contractura muscular, pérdida de movilidad del cuello y vértigos. Debe ajustarse para cada ocupante, incluidos los de las plazas traseras:
- La parte central del reposacabezas debe quedar a la altura de los ojos.
- La distancia a la cabeza debe ser la mínima posible y nunca superior a 4 cm.
Sin cinturón puesto, ni el airbag ni el reposacabezas pueden cumplir su función protectora.
Equipamiento del motorista
El motorista está expuesto directamente, por lo que su vestuario protector es fundamental:
- Casco: solo protege si la correa va correctamente abrochada. Elige uno con buena ventilación para evitar el empañamiento de la pantalla. El conductor es responsable de que su pasajero lo lleve puesto.
- Traje: debe resistir golpes y abrasión en caso de caída.
- Guantes: úsalos todo el año para proteger las manos.
- Gafas: si el casco no tiene pantalla, usa gafas para proteger los ojos.
- Los motoristas no están obligados a llevar chaleco reflectante.
Chaleco reflectante y triángulos
El chaleco reflectante debe estar homologado y ponerse antes de salir del vehículo, siempre que se pise la calzada o el arcén en vías interurbanas. En el turismo solo es obligatorio llevar un chaleco, no uno por ocupante. Los triángulos de preseñalización de peligro (V-1) deben colocarse ante cualquier avería o inmovilización, incluso si se usan las luces de emergencia o de posición. Hoy también está autorizada la señal luminosa V-16.
4. Conducción segura y situaciones especiales
A mayor velocidad, mayor probabilidad y gravedad de las lesiones en caso de accidente. La conducción preventiva consiste en anticipar riesgos y mantener una distancia de seguridad adecuada: a mayor velocidad, mayor distancia.
Estacionamiento en pendiente
- En descenso: motor parado, freno de estacionamiento accionado y marcha atrás engranada.
- En ascenso: freno de mano accionado y primera velocidad puesta.
Reventones y pinchazos
Ante un reventón, frena suave y progresivamente, nunca de forma brusca. Tras un pinchazo, detén el vehículo cuanto antes fuera de la calzada o en un lugar seguro.
Túneles y pasos inferiores
- Si prevés más de dos minutos detenido en un túnel, apaga el motor.
- Si quedas inmovilizado en un paso inferior, pide auxilio mediante el poste de socorro más cercano.
- Ante un incendio en túnel, abandona el vehículo dejando la llave puesta y las puertas abiertas para facilitar el trabajo de los servicios de emergencia.
- Si el vehículo se detiene en un paso a nivel, lo primero es evacuar a todos los ocupantes.
Quien arrastra un remolque debe llevar un extintor homologado en condiciones de uso. En motocicleta, recuerda que el freno delantero se acciona con la mano derecha en el manillar.
5. Accidentes de tráfico: el protocolo PAS
Los accidentes generan costes humanos y materiales que repercuten en toda la sociedad, directa o indirectamente. La conducta ante un accidente se resume en tres pasos: Proteger, Avisar y Socorrer (PAS).
P – Proteger
Lo primero es evitar nuevos accidentes y protegerse uno mismo. Inmoviliza el vehículo accidentado cortando el contacto y accionando el freno de mano. Ponte el chaleco reflectante antes de salir, coloca la señal V-16 o los triángulos de preseñalización y aleja a los ocupantes ilesos de la zona de peligro.
A – Avisar
Llama al 112 aportando datos precisos: lugar exacto del accidente, número de heridos, estado aparente, tipo de vehículos implicados y riesgos añadidos (incendio, mercancías peligrosas, etc.). Si solo hay heridos leves y la seguridad está restablecida, avisar a la autoridad solo es obligatorio si alguien lo solicita.
S – Socorrer
Presta ayuda básica a los heridos sin ponerte en peligro y respetando algunas reglas esenciales:
- Nunca quites el casco a un motorista herido, salvo riesgo vital inmediato.
- No des de beber ni de comer a los lesionados.
- No muevas a los heridos, salvo peligro grave (incendio, riesgo de atropello…).
- Tranquiliza a las víctimas y mantenlas abrigadas hasta que llegue la ayuda profesional.
Deber de socorro y obligaciones legales
El deber de socorro obliga a detenerse y auxiliar a las víctimas siempre que no haya ayuda ya organizada, aunque no estés implicado en el accidente. Omitir el auxilio a una víctima desamparada es delito. Si estás implicado, debes detenerte, colaborar en restablecer la seguridad vial y esclarecer los hechos sin crear nuevo peligro. Ante un accidente grave, los tres pasos son siempre: detener el vehículo sin riesgo, avisar a las autoridades y auxiliar a los heridos.