Chapter 5 Insights
El Conductor y Factores de Riesgo · 142 insights

El alcohol aumenta el tiempo de reacción ante emergencias.

Los conductores jóvenes evalúan peor los riesgos, aumentando su probabilidad de accidente.

Los somníferos e hipnóticos aumentan el tiempo de reacción del conductor.

Conducir con síntomas de alergia respiratoria altera la capacidad y aumenta el riesgo de accidente.

El tiempo de reacción es el lapso entre percibir un peligro y decidir cómo actuar.

El estrés altera las capacidades necesarias para conducir con seguridad.

Solo se permite usar el teléfono mediante sistemas de manos libres sin auriculares.

El alcohol reduce el campo visual y puede provocar visión en túnel.

El estrés vuelve la conducción más temeraria y agresiva.

Conductores noveles (menos de 2 años) tienen un límite de 0,15 mg/l de alcohol en aire espirado.

Mantener bien ventilado el habitáculo ayuda a retrasar la aparición de la fatiga.

Tras una fuerte discusión, detente en lugar seguro hasta recuperar la calma antes de seguir.

Con altas temperaturas, extrema precauciones y realiza descansos para evitar fatiga y sueño.

Algunas drogas provocan ilusiones ópticas al volante, distorsionando la percepción real.

Fumar al conducir causa distracciones y el humo dificulta la visión.

El efecto máximo del alcohol se alcanza entre 30 y 90 minutos tras su ingestión.

Conducir con seguridad exige que tanto el conductor como el vehículo estén en perfecto estado.

Las drogas reducen la percepción del riesgo y empeoran la respuesta ante el peligro.

El sueño aumenta el tiempo de reacción del conductor.

Conductores noveles (menos de 2 años) tienen un límite de 0,15 mg/l de alcohol en aire espirado.

Solo el tiempo reduce la tasa de alcoholemia; café, té o duchas no son eficaces.

Usar el móvil al volante provoca con mayor frecuencia la salida de la vía.

Si conduces, usa antihistamínicos no sedantes para evitar la somnolencia.

El estrés aumenta las distracciones del conductor.

Las drogas alteran gravemente las capacidades para conducir y aumentan el riesgo de accidente.

A los mayores les cuestan más las situaciones complejas, como incorporarse a vías rápidas.

La cocaína disminuye la capacidad de concentración al volante.

Manipular la radio o el reproductor distrae y aumenta el riesgo de accidente.

Cualquier distracción al volante aumenta el tiempo de reacción ante un peligro.

Los peatones implicados en un accidente como posibles responsables deben someterse a la prueba de alcoholemia.

En viajes largos, descansa aproximadamente cada 2 horas para mantener la atención al volante.

Los repartidores pueden no llevar cinturón en trayectos urbanos cortos con sucesivas cargas y descargas.

El alcohol se elimina muy lentamente de la sangre, tardando varias horas en desaparecer.

Nunca es seguro conducir tras consumir anfetaminas u otras drogas estimulantes.

Está prohibido conducir usando cascos o auriculares conectados a dispositivos de sonido o teléfono.

El sueño también provoca accidentes diurnos, sobre todo entre las dos y las cuatro de la tarde.

Comer retrasa la absorción del alcohol, pero no elimina el riesgo de accidente.

Tras una prueba de alcoholemia positiva, se realiza siempre una segunda prueba de contraste.

Si padeces alergia respiratoria, circula con las ventanillas cerradas para evitar el polen y polvo.

La fatiga se manifiesta al reducirse las correcciones de dirección durante la conducción.

La única tasa de alcohol totalmente segura para conducir es 0,0 gramos por litro.

Sobrevalorar la propia capacidad aumenta la probabilidad de accidente en conductores jóvenes.

El tiempo de reacción varía según el estado psicofísico del conductor.

Durante un tratamiento con analgésicos narcóticos, lo más aconsejable es no conducir.

Manipular el GPS durante la conducción distrae y resulta peligroso; configúralo antes de arrancar.

Los trastornos depresivos disminuyen la atención y reflejos, haciendo al conductor más inseguro.

El sueño y la fatiga aumentan el tiempo y la distancia de reacción al volante.

Los agentes pueden realizar pruebas de detección de drogas en cualquier control preventivo.

Cualquier cantidad de alcohol, por mínima que sea, deteriora la capacidad de conducir.

Conducir de noche favorece la aparición del sueño y la somnolencia al volante.